Un ente en la oficina
No soy muy religioso y aunque
crecí en un hogar de creencias católicas, desde hace mucho tiempo que me había
alejado de ellas, pero lo que me pasó hace algunos días en la oficina me ha
hecho volver a tenerlas presentes. Fue una noche que me quedé hasta muy tarde
tratando de terminar el reporte final del mes, ya pasaban de las doce y afuera
parecía que se caía el cielo de tanta lluvia, no recuerdo haber visto llover
así en años en la ciudad, así que no me presioné por irme a casa, el tráfico
debía estar de locos y además llevaba varios días peleado con mi esposa, así
que tampoco tenía muchos ánimos por llegar, aunque debo de reconocer que una de
las causas de nuestras peleas era precisamente que pasaba mucho tiempo en la
oficina.
Comúnmente me quedaba
solo varios días a la semana en todo el departamento y hasta ese día nunca me
había pasado algo extraño o raro. Mi oficina estaba hasta el fondo y en una
esquina de la única entrada de ese piso, aparte esta la salida emergencia, pero
por obviedad no es lo habitual su uso, por lo que siempre estaba cerrada esa
puerta. También tenía la parte de enfrente completamente de vidrio, lo que me
permitía tener una vista de todo el departamento con solo pararme desde mi
escritorio.
Para esa hora ya me
sentía muy cansado, llevaba trabajado casi doce horas sin parar, pero aún me
faltaba mucho, así que me concentré en las gráficas en la pantalla de la
computadora, cuando de pronto me pareció escuchar varias voces que cuchicheaban,
primero como susurros, pero poco a poco fueron subiendo de volumen hasta que
llegó un momento en que los sentía aquí a mi lado, pero no entendía lo que
decían, se me hizo muy raro y levanté la vista sobre el monitor para echar un
vistazo, pero todo el lugar seguía vacío y en ese momento aquellas voces
callaron y solo se escuchaba la lluvia que caía. No le di mucha importancia, hubo
algunas ocasiones en que a través del ducto del aire acondicionado se llegaban
a filtrar las charlas de otros departamentos, así que seguí en lo mío, pero
apenas bajé la vista nuevamente a mi reporte, sentí claramente como alguien me
jalaba por el hombro derecho hacia atrás, en ese momento volteé enojado,
pensando que quizá algún compañero quería jugarme una broma de mal gusto, pero
al girarme en la silla no había nadie detrás de mí. Me levanté todavía molesto y
empecé a revisar toda la oficina, aunque ahora pienso que fue absurda la forma
en que reaccioné, porque era prácticamente imposible que alguien pudiera
esconderse ahí, no había manera, sin embargo, seguí en mi terquedad de
encontrar al responsable, pero nada, aproveché la interrupción también para
acercarme a las rejillas del aire acondicionado, a un costado de mi escritorio,
para tratar de escuchar las voces de hace un momento, pero tampoco escuché nada,
ni siquiera los ventiladores. Me quedé parado en medio de mi oficina por un
momento, esto no era normal, pero la presión por el trabajo me hizo no pensar
más en ello, así que me regresé al escritorio, pero apenas me senté y puse las manos
sobre el teclado mi computadora se apagó de repente, eso sí me extrañó mucho, porque
si se hubiera ido la luz hubiera entrado el regulador y no se hubiera
interrumpido la energía, además de que también la luz de la oficina seguía
prendida. Presioné varias veces el botón de encendido de la laptop, pero nada. Algo
no estaba bien aquí, me levanté y me dirigí hacia la puerta, pero apenas toqué
la manija la luz de la lámpara empezó a parpadear una y otra vez, cada vez más
rápido hasta que finalmente se escuchó un sonido seco como un crujido, las
lámparas de tubo en el techo explotaron dejando caer los pedazos de vidrio
sobre mi escritorio y mi silla.
Es increíble lo que uno puede llegar a
inventarse con tal de no aceptar que algo no es normal, y en ese momento pensé
que había sido un corto en las lámparas y me lo repetí hasta convencerme, así
que sin más me dirigí hacia la puerta de entrada del departamento, para ir con
la chica de seguridad y reporta el daño, salí de la oficina y empecé a caminar
entre los escritorios, en ese momento sentí un viento helado que me dio en la
espalda, y a cada paso que daba se iban apagando las lámparas del techo sobre
mí, me pareció ridículo y me detuve bruscamente y se mantuvieron prendidas las
luces, entonces empecé a caminar más rápido, pero a cada paso se seguían
apagando las lámparas sobre mí, cuando alcancé la manija de la puerta de la
entrada, que también era de vidrio, volví a sentir como algo me jalaba hacía
atrás, estuve a punto de voltear cuando sentí un aliento caliente en mi nuca,
solo cerré los ojos y me agarré muy fuerte de la manija y al dar el último paso
fuera del Departamento, alcancé a ver de reojo que todas las luces estaban
apagadas, pero al girarme de nuevo, y como si se estuvieran burlando de mí se
prendieron todas al mismo tiempo. Qué me estaba pasando, me pregunté más de una
vez, no podía seguir justificándolo con el cansancio, las mal pasadas o el
estrés, esto era algo de locos, acerqué mi rostro a la puerta de vidrio para
ver adentro, estaba muy oscuro, y entonces sucedió, de la nada apareció del
otro lado de la puerta, como si fuera mi reflejo, un rostro grotesco color
blanco, sin cuerpo, sin piernas, sin nada, solo una cara desfigurada con los
ojos abiertos y la boca abierta, del susto di un tremendo salto hacia atrás que
hasta choqué contra la pared del otro lado del pasillo y me caí de sentón, fue
era aterrador, y mientras intentaba levantarme sentí que algo me agarraba del
hombro otra vez, me giré lo más rápido que pude y estuve a punto de lanzar un
grito, pero lo contuve cuando me di cuenta que era la joven de vigilancia,
quien me miraba entre sorprendida y burlona, mientras me preguntaba si todo
estaba bien, de la vergüenza que me dio se me olvidó por un instante el
espantoso rostro que vi en la puerta, apenas pude balbucear que al parecer
había un corto en todo el departamento y que si de favor podía llamar a
Mantenimiento.
Sé que no me creyó
completamente y mientras llamaba al área de Mantenimiento abrió la puerta del
piso, buscó el contacto general y lo prendió, todo el Departamento se iluminó
de nuevo, yo me quedé más aturdido y confundido que antes. Me sonrió comprensiva
y antes de que me preguntara otra cosa recordé que en mi oficina las lámparas
habían explotado, así que le pedí que me acompañara, y empezamos a caminar
entre los escritorios, todo parecía normal hasta que llegamos a mi oficina, al
abrirla nos llegó un fuerte olor como a drenaje, aunque ninguna tubería llegaba
ahí, los pedazos de lámpara seguían sobre el escritorio y la silla, pero lo más
sorprendente para mí en ese momento, es que todas mis cosas, mi computadora,
mis tazas, lapiceros, hojas, folders, estaban a un costado del escritorio en el
piso, exactamente igual a como las tenía encima de él, yo me acerqué por pura
inercia, y la chica de seguridad me comentó que el personal de mantenimiento
tenía guantes para no cortarse que lo dejara en sus manos, yo no la escuchaba,
no daba crédito a lo que veía, ella notó mi palidez y me tuve que recargar en
un librero porque sentía que me faltaba el aire, me agarró del brazo y empezó a
llamar a su compañero de guardia, lentamente caminamos hacia la puerta de
entrada del Departamento, entonces las luces empezaron a parpadear
intensamente, una y otra vez, cada vez más rápido hasta que empezaron a
explotar una por una tras nosotros, yo alcancé a salir y me desplomé en el pasillo, antes de perder
la conciencia alcancé a escuchar que la chica pedía una ambulancia.
Desperté en una cama de
hospital, el médico me dijo que había tenido un pre infarto pero que se atendió
a tiempo, pero que a partir de ahora era necesario tener que cambiar mi estilo
de vida si no quería morirme pronto. Estuve unos días más en reposo y después
me mandaron a casa. Lo primero que hice cuando me recuperé fue ir a agradecerle
a esa chica por haberme salvado la vida, de no haber sido por ella no lo
estaría contando, pero al llegar me comentaron que ella había renunciado al día
siguiente de lo que me había pasado. Ese mismo yo también renuncié a mi
trabajo.
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